3.3. El préstamo, el servicio estrella
Entre los servicios que ofrecen las BP, es sin duda el préstamo a los usuarios de libros u otros materiales el que las identifica de forma más universal. Es difícil imaginar, y encontrar en la realidad, un punto de servicio de BP que no realice, cuando menos, préstamos a domicilio, de manera que es el más extendido y de mayor aceptación entre la población. Las estadísticas oficiales recogen además el número de préstamos que realiza cada biblioteca en un año, lo que constituye un dato de enorme relevancia, ya que es el único de los registrados que permite contemplar, de alguna manera, el rendimiento de las BP, el uso que de ellas hacen los ciudadanos.[73] Los demás datos estadísticos de que se dispone dibujan un perfil global de la oferta que realizan, de los medios de que disponen para prestar los servicios que les asigna la sociedad. Sin embargo, los préstamos realizados hablan de resultados en la actividad que ha constituido tradicionalmente una de las espinas dorsales de los servicios de las BP en el Estado español y en todo el mundo.
No todos los ejemplares de una BP están disponibles para el préstamo, quedando fuera una cierta proporción de obras de consulta, cuya presencia permanente en las salas de una biblioteca se suele garantizar, y las secciones patrimoniales de especial valor que conservan algunas bibliotecas. Pero la tendencia generalizada en estos últimos años es ofrecer en préstamo una proporción cada vez mayor de la colección y una mayor diversidad de materiales. Si hasta hace pocos años, el préstamo de las BP se basaba exclusivamente en los libros, son cada vez más las bibliotecas que ofrecen a sus usuarios también soportes audiovisuales y electrónicos. La incorporación de estos nuevos (y no tan nuevos) materiales a los fondos de las bibliotecas está siendo tardía y desigual, pero la información aportada por la Encuesta a los bibliotecarios es suficientemente elocuente:

El préstamo de libros es, según estos datos, universal y dos de cada tres bibliotecas prestan también revistas. La mitad ofrece vídeos, si bien los soportes sonoros tienen menor extensión, tanto en la actualidad como en los proyectos inmediatos de muchas bibliotecas, mientras que los soportes electrónicos parecen haber ganado un importante terreno y forman parte de los proyectos de muchas bibliotecas.[74]
Los datos estadísticos registrados para la década pasada reflejan que las BP realizaron en 1998 casi 12 millones de préstamos más que en 1990.

A lo largo del período, el incremento de los préstamos realizados alcanzó el 73 por ciento para el conjunto del país, aunque la distribución de este incremento por comunidad autónoma fue tremendamente desigual.[75] De los 11.974.000 más que se realizaron en 1998 respecto a 1990, más de la mitad corresponden tan sólo a dos comunidades autónomas, Cataluña y Castilla y León. Los préstamos realizados por las bibliotecas públicas experimentaron un crecimiento superior al 250 por ciento en Cataluña,[76] y del 168 por ciento en Castilla y León en esos años. Por encima de la media nacional crecen también las comunidades de las Islas Baleares (112 por ciento), Murcia (91 por ciento) y Madrid (84 por ciento). Ya por debajo de la media del Estado figuran Aragón (59 por ciento), La Rioja (57 por ciento), Galicia (51 por ciento), Asturias (50 por ciento) o el País Vasco (36 por ciento). En el caso de Extremadura, los préstamos anuales realizados por las BP apenas crecen un uno por ciento en la pasada década.
El número de préstamos realizados por cada habitante es lógicamente un índice más significativo que las meras cifras absolutas y su aumento en los últimos años ha sido asimismo constante:[77]

Y es también un índice recogido habitualmente en las estadísticas internacionales, lo que permite apreciar la enorme distancia que aún separa en este terreno a las bibliotecas públicas del Estado español, de los servicios de préstamo de países de la Unión Europea:[78]
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Hay, evidentemente, países con una menor incidencia del préstamo de sus BP (Portugal y Grecia no llegaban en 1996 a 0,2 préstamos por habitante) que en el Estado español, pero también los hay que lo superan (Finlandia, con 20,4, o Dinamarca, con 16,3). Aunque es preciso tener presente algunas consideraciones. Diferencias tan enormes responden sin duda a sociedades también muy distintas en sus hábitos de lectura y en la tradición y consolidación de sus servicios de biblioteca pública. Pero también la capacidad de préstamo de las bibliotecas se ha centrado hasta ahora casi exclusivamente en los libros impresos. Los discos, vídeos o soportes multimedia están disponibles en un reducido número de bibliotecas, mientras que en muchos países europeos forman ya parte desde hace una o dos décadas de los fondos que ofrecen en préstamo todas sus BP. Más adelante habrá ocasión de apreciar con mayor detalle hasta qué punto la diversificación y actualización de las colecciones está íntimamente ligada al aumento del servicio de préstamo en los municipios que han modernizado sus bibliotecas, en los que se pueden encontrar índices más propios de la Europa occidental y nórdica que de la Europa meridional.
El índice de préstamos por habitante dista también de ser homogéneo en todo el territorio español.

Tampoco se corresponde en todos los casos de una manera directa con el incremento experimentado por los préstamos en la comunidad autónoma correspondiente, ya que el aumento de las cifras absolutas de préstamos queda matizado por las dinámicas demográficas distintas entre unas y otras comunidades. Así, el alto índice de préstamos por habitante en Castilla y León refleja el importante incremento en términos absolutos que ha conocido esta comunidad, pero también se explica por la evolución de una población que decrece, situación que, a la inversa, modera el impacto del incremento absoluto de los préstamos en Cataluña, por ejemplo.
Los datos de préstamos de las bibliotecas permiten también valorar el nivel de uso que hacen de este servicio los ciudadanos que en la práctica acuden a ellas, si se ponen en relación con el número de usuarios que tienen inscritos. Los préstamos realizados por cada prestatario inscrito en las BP, de ser altos, hablan de bibliotecas especialmente activas en su labor de difusión de la lectura y la cultura en general, en tanto que servicios de préstamos poco utilizados por sus usuarios indican preferencias de éstos orientadas al uso de las salas de la biblioteca, cerca tal vez de la imagen, no por tópica menos real en muchos casos, de la biblioteca pública como sala de estudio para niños y jóvenes.
Analizando los datos de los municipios que en 1998 contaban con al menos una biblioteca pública, los préstamos por cada habitante daban una media para el conjunto español de 0,8 ejemplares, mientras que los realizados por cada persona inscrita como prestataria de la biblioteca alcanzaban los 4,5 préstamos por usuario.[79] [80]

La relación del servicio de préstamo con los habitantes vuelve a reflejar, en los municipios que disponen de BP, diferencias sensibles en función del tamaño de su población, de nuevo en detrimento de las grandes ciudades en comparación con ciudades medianas o pequeñas.

[73] La elaboración por parte del MECD del nuevo Anuario estadístico de las Bibliotecas Públicas Españolas, cuyo primer volumen correspondiente a 1999 se acaba de publicar, incluye un dato hasta ahora no recogido ni normalizado en España, los visitantes anuales que acuden a la biblioteca para usar cualquier servicio o participar en cualquiera de sus actividades.
[74] Sin embargo, los datos estadísticos disponibles para 1999 muestran porcentajes inferiores de BP que realizan préstamos de documentos no librarios (Anuario estadístico de las bibliotecas públicas españolas 1999, 2001): las bibliotecas que incluyen en su oferta de préstamo las publicaciones periódicas representaban el 25%; los documentos sonoros se prestaban en el 17%, los audiovisuales en el 20% y los electrónicos en el 16% de las bibliotecas. Esta distribución es enormemente desigual por CA: el préstamo de documentos no librarios se realiza en más del 90% de las bibliotecas de Baleares, en más de la mitad de las de Cataluña y en un tercio de las de La Rioja; en Asturias y Castilla y León se sitúa en torno al 20%; en Murcia y Aragón supera ligeramente el 10%, y no se llega a este porcentaje en Andalucía y Canarias; mientras que en Navarra y Castilla La Mancha apenas habían en 1999 bibliotecas que prestaran estos materiales. (En el Anuario... no constan datos de Cantabria, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, País Vasco y Ceuta).
[75] Vid las Tablas Horas de servicio, prestatarios, préstamos y actividades culturales, en http://www.fundaciongsr.es/bp/tablas4.pdf.
[76] Los datos recogidos por el INE para 1990 de las BP de Cataluña ascienden a 903.638, conociendo un aumento constante hasta llegar a los 4.555.728 préstamos en 1998, lo que en términos porcentuales supondría un 404%. Sin embargo, cierta parte de este incremento se debe a la incorporación de bibliotecas ya existentes a las estadísticas oficiales, ya que el índice de no respuesta en Cataluña a los cuestionarios del INE fue del 41% en 1990 y del 1,5 en 1992, año en que las bibliotecas públicas catalanas contabilizaron 1.621.124 préstamos. Una estimación que tuviera en cuenta este margen de error, situaría el punto de partida de la pasada década en alrededor de 1.300.000 préstamos anuales en las BP de Cataluña. En cualquier caso, el incremento a partir de esas fechas sigue siendo espectacular (2.335.757, en 1994; 3.531.324, en 1996; y los ya citados 4.555.728 préstamos de 1998) y desde luego no puede explicarse exclusivamente por el aumento del número de bibliotecas: los puntos de servicio en el periodo 1990-1998 conocen un incremento del 101%, y las colecciones crecen en un 131%. Sin embargo, según las mismas fuentes, los ciudadanos catalanes inscritos en las BP aumentan en un 322%, porcentaje más cercano al del aumento de préstamos que realizan, lo que apunta, más que a un aumento cuantitativo de la oferta, a una mejora sensible de la calidad de la misma (diversificación y actualización de las colecciones, renovación de los edificios y equipamientos, mejoras en el acceso a los recursos y en la gestión y promoción...) como factor desencadenante del aumento del uso de las bibliotecas catalanas que reflejan las cifras de préstamos.
[77] Fuente para 1999, Anuario estadístico... (2000). Nótese que no incluye datos de cinco comunidades autónomas: Cantabria, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, La Rioja y País Vasco.
[78] Fuente para los países europeos, UNESCO Library Portal, en http://unescostat.unesco.org/statsen/statistics/yearbook/tables%5CCultAndCom%5CTable_IV_2_Europe.html.
[79] Se trata de índices medios para cada subconjunto estudiado. La media ponderada para los indicadores de BP en los municipios españoles se establece ignorando los registros erróneos, en los que el número de préstamos o de prestatarios es igual a 0, y en los que se ha detectado con claridad errores en los datos que se ponen en relación, resultando índices absurdos. (Se trata, en la mayoría de los casos, de BP en municipios inferiores a los 5.000 o los 2.000 habitantes, en los que los índices resultantes arrojan claras dudas sobre la fiabilidad de alguno o varios de los datos consignados: índices de rotación superiores a 5, más de 30 préstamos por prestatario, préstamos por habitantes por encima de 10, y con colecciones de reducidas dimensiones y limitadas a material impreso).
[80] Para el conjunto de España, la media ponderada se calcula a partir del índice medio en los municipios de 5.001 a 500.000 habitantes. Si se incluyeran los municipios con población inferior a 5.000 (que representan el 53% de los que disponen de BP), en los que el índice medio alcanza 1,2 préstamos por habitante, la media para el conjunto español se situaría en 1,0.
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DE LA EDICIÓN ELECTRÓNICA, 2001
Fundación Germán Sánchez Ruipérez.
Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas. Subdirección
General de Coordinación Bibliotecaria. Ministerio de Educación,
Cultura y Deporte.
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DE LOS TEXTOS
Fernando Armario; Alejandro Carrión; ;M. Ramona Domínguez; José
Antonio Gómez; Hilario Hernández; Terasa Mañà;
Carme Mayol; José Antonio Merlo; José María Nogales;
Ramón Salaberría; Tomás Saorín; Joaquín
Selgas; Tea Cegos.
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DE LAS TABLAS Y GRÁFICOS ESTADÍSTICOS
Fundación Germán Sánchez Ruipérez.